5 formas de evitar intoxicaciones alimentarias

La mayoría de las personas han experimentado esa desafortunada sensación en su intestino que les ha hecho correr en busca del baño más cercano. La causa más probable en estos casos, es  una deliciosa comida del día anterior.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), 48 millones de estadounidenses – 1 de cada 6 personas – han enfermado cada año a causa de intoxicaciones transmitidas por los alimentos, con 128.000 hospitalizados y 3.000 personas fallecidas por el consumo de alimentos contaminados. Junto a las alergias e intolerancias alimentarias, las intoxicaciones son uno de los principales factores de riesgo relacionados con la alimentación.

5 formas de evitar intoxicaciones alimentarias

Pero si la gente se vuelve complaciente con sus hábitos de alimentación e higiene, el número de infecciones subirá a causa de múltiples bacterias que crecen en los alimentos antes de ser ingeridos.

Hemos preparado una lista de seis formas de evitar el envenenamiento por alimentos contaminados:

1) No deje su comida fuera de la nevera

Ya sea en casa, una comida al aire libre (barbacoa) o en un restaurante de buffet – es una fuente principal de intoxicación alimentaria. Las esporas y toxinas liberadas por las bacterias que se encuentran comúnmente en los alimentos pueden florecer a esta temperatura.

“Las esporas prosperan en la” zona de peligro “de 40-140 grados Fahrenheit (5 a 60 grados Celsius),” dice Gabrielle Judd, dietista registrada por la Universidad de Maryland Medical Center. Judd trabaja con pacientes trasplantados cuya inmunidad reducida los pone en mayor riesgo de contraer infecciones.

Las principales bacterias productoras de esporas de Clostridium perfringens están entre las causas más comunes de intoxicación alimentaria en los Estados Unidos. Otro culpable de producir toxinas a temperatura ambiente es de Bacillus, que se encuentra comúnmente en arroz, sopas, salsas y sobras.

Judd se refiere a estos insectos como “bichos” de la comida al aire libre, ya que es una situación típica en la que se propagan entre los alimentos. “Los alimentos no deben estar fuera durante más de dos horas seguidas” dice ella.

Normalmente este tipo de intoxicaciones no son graves y es por ello que en s mayor parte no son remitidas a los servicios de salud. Simplemente remitirán unos días después.

2) Tenga cuidado con las aves crudas

“Al menos la mitad de todas las piezas de pollo crudo, llevan niveles significativos de Campylobacter,” dice Andrew bacteriólogo Roe de la Universidad de Glasgow, que declara más de 500.000 casos de intoxicación alimentaria en el Reino Unido.

Este grupo de bacterias causan la mayoría de las infecciones transmitidas por los alimentos en el mundo desarrollado. “Cuatro de cada cinco casos [de intoxicación alimentaria] son de aves contaminadas”, dice Roe.

Judd añade que “las enfermedades transmitidas por los alimentos, probablemente provengan de descongelación inapropiada en la preparación de las carnes.”

Por suerte, la infección suele ser auto-controlada, es decir, las personas no caen gravemente enfermos, sino que se recuperan con el tiempo. Este bajo daño, asociado con las infecciones es la razón por la cual no se trabaja para eliminar la bacteria de la cadena alimentaria – a diferencia por ejemplo de la salmonela.

¿La solución? Lávese las manos para manipular las aves, evitar las superficies contaminantes y cocinar a fondo su carne. Básicamente, evitar cualquier riesgo de que carne cruda entre en su organismo.
“La mejor manera de evitar la infección es asegurarse de que todo el pollo esté bien cocido “, dice Roe.

3) Aprender los peligros de la carne picada

Roe aconseja alejarse de su hamburguesa si hay alguna sospecha sobre su preparación, la carne picada puede ser una potente fuente de infección.

Los productos de carne picada son inherentemente más peligrosos“, dice Roe.

El peligro radica en el conjunto picado de la carne – y la mayor probabilidad de que bacterias de la superficie se mezclen en su carne – a diferencia de lo que ocurriría con un trozo de carne.

“Un filete es una pieza intacta de la carne. Cualquier contaminación va a estar en la superficie”, dice Roe. Cocinar un filete bien por el exterior, reduce las posibilidades de infección. Pero con la carne picada, las bacterias se mezclan. Esto se aplica a cualquier forma de hamburguesa, ya sea gourmet o un simple canapé”

¿La solución? Si usted ama las hamburguesas, asegúrese de comerlas bien hechas.

4) No se olvide de lavar la fruta

Los primeros pensamientos al asignar la culpa a un brote de intoxicación alimentaria comúnmente se dirigen hacia la carne, pero sus frutas y verduras no son tan seguros como usted piensa.

Un estudio de 2013 por la CDC encontró que el 46% de las enfermedades transmitidas por los alimentos en  EE.UU. son causados por frutas, verduras y frutos secos.
Muchas formas de bacterias se encuentran naturalmente en las superficies – o pieles – de frutas y hortalizas, que deben lavarse antes de su consumo. Si no es así,  al cortar la fruta puede llevar esas bacterias de la superficie muy dentro de la fruta. Judd aconseja a las mismas reglas se apliquen a todos los alimentos con piel o cáscaras – como naranjas, sandías o pepinos.

“La mayoría de las personas saben que deben lavar una manzana, pero con frutas como el melón, pasan esto por alto”, dice Judd.

Al cortar o pelar este tipo de alimentos, las bacterias de la superficie pueden propagarse fácilmente en el interior.

5) Vuelva a calentar las sobras correctamente

El riesgo de recalentar el arroz es un mito común propagado como un medio de intoxicación alimentaria, vinculado con la bacteria Bacillus que se encuentra comúnmente en los campos de arroz y que puede estar presente en esos granos de arroz.

Las bacterias mueren cuando el arroz se cocina, pero sus esporas se mantienen vivas y prosperan si vuelve a dejarse a temperatura ambiente.
¿La solución? El arroz debe estar muy caliente cuando se recalienta, para asegurar que cualquier bacteria muera en el proceso.

Estas reglas se aplican a los alimentos recalentados en general para evitar que cualquier nueva bacterias prospere, tanto en la comida como en el intestino. “La enfermedad viene de la gestión inadecuada de las sobras”, dice Judd que también aconseja no guardar las sobras durante más de 3 a 4 días.

 

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