Aromaterapia, los olores que curan

Masaje con aromaterapia

En una vuelta a los orígenes, cada vez más gente opta por la aromaterapia a la hora de cuidar su cuerpo y su mente. Esta pseudociencia consiste en utilizar los aceites esenciales de las plantas para mantener saludable tanto nuestro cuerpo como nuestra mente.

La aromaterapia en sí misma no ayuda cuando tenemos algún problema grave de salud. Se trata más bien de un método complementario para situaciones de ansiedad, estrés, insomnio, dolor, depresión, problemas estomacales crónicos o, incluso, para ayudarnos a aumentar nuestras defensas inmunológicas.

Aromaterapia: Un poco de historia

Todas las culturas, antiguas y modernas, han recurrido al poder del aroma a la hora de tratar enfermedades. Estos aromas, procedentes de las plantas, se utilizaron ya en el Lejano Oriente hace cinco mil años.

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También los egipcios usaron aceites esenciales. La cosmética, curar enfermedades y preparar los cuerpos que más tarde se enterraban en las pirámides eran algunos de los campos en los que recurrían al poder del aroma.

Griegos y romanos buscaban los placeres de la vida, entre los que estaba el uso de aceites esenciales. Teofrasto escribió un tratado en el que analizaba los efectos que los olores provocaban en el pensamiento, el sentimiento y la salud.

Fue el químico francés Rene M.Gottefosse quien a principios del siglo XX estudió las propiedades antisépticas y curativas de los aceites esenciales. Eso le convirtió en el padre de la aromaterapia tal y como la conocemos ahora. Y poco a poco van surgiendo investigaciones que demuestran que esta forma de medicina alternativa posee verdaderos efectos terapéuticos.

Aromaterapia: ¿cómo utilizarla?

Son varios los efectos que la aromaterapia puede aportar a nuestro organismo. Según qué planta utilicemos, los efectos serán relajantes, estimulantes, equilibradores, antidepresivos, afrodisíacos, anafrodisíacos o estimulantes de la mente.

Los aceites esenciales se pueden administrar de dos formas diferentes. Con la inhalación que se produce al respirar los aromas sólo hay que tomar una precaución: aumentar el consumo de agua, ya que secan la garganta. Pero pueden utilizarse todos los días.

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El otro método es el uso tópico con baños, masajes, compresas… Este no es recomendable utilizarlo todos los días, a no ser que se esté tratando una zona concreta que, cuando mejore, se mantendrá el tratamiento pero espaciándose en el tiempo. Cuando se recurre a este método, los aceites penetran en los vasos capilares y se transportan al resto del organismo a través del torrente sanguíneo. Por eso, su uso debe limitarse más que la inhalación.

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