Da lo mejor de ti con tu sonrisa

Con una sonrisa podemos dar lo mejor de nosotros mismos

Una buena sonrisa es la mejor forma que tenemos para gustar. Cuando conocemos a alguien, lo que cuenta es la primera impresión, y no hay mejor forma de darla que tener una bonita sonrisa. Para eso, una serie de consejos pueden ayudarnos.

Hay una forma muy simple para provocar simpatía en los demás. Además, también hace que nos sintamos mucho mejor con nosotros mismos. Como dice el refrán, una sonrisa no sólo enriquece a quien la recibe, sino también a quien la da. Con esta creencia que tanta razón lleva, dan ganas de cuidar con más atención nuestros labios y dientes, protagonistas de nuestra sonrisa.

Una buena sonrisa: Tus labios, hidratados y radiantesScreenshot_1

Ya tratamos hace unos días el tema de la hidratación de nuestros labios, y llegamos a la conclusión de que se trata de algo muy importante para tener una imagen saludable. Porque unos labios agrietados provocan una sensación de malestar. Además, resultan incómodos debido a la tirantez y a la facilidad de sangrado.

Para solucionar este problemilla, un consejo es derretir media cucharada de manteca de cacao al baño maría, y añadirle otra de aceite de coco y media cucharadita más de aceite de calabaza. Aplicando esta mezcla, poco a poco los labios se verán mucho más saludables. Además, para prevenir que vuelva a suceder, evita estirar los labios cuando estén secos, y tampoco los mojes con la lengua, pues sufrirás nuevas grietas.

Otra forma de hidratar los labios es frotarlos cada mañana y cada noche con un poco de vaselina esterilizada. Gracias a sus nutrientes se mantendrán perfectos y muy jugosos.

Si tu problema son las calenturas o herpes labiales, cuando notes que empieza a salir una, aprovecha para mojarla con una mezcla de vinagre y bicarbonato. Pero esto sólo es efectivo antes de que la molesta calentura haya salido.

Una buena sonrisa: Unos dientes más blancos, una sonrisa feliz

La fruta ayuda a que nuestros dientes parezcan verdaderas perlas. Las fresas funcionan como blanqueador. Para notar sus efectos, sólo hay que comerlas después de una limpieza bucal. Después, sin lavar los dientes, utiliza hilo dental para que desaparezcan las semillas. Verás que quedan mucho más blancos.

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También las naranjas tienen estos efectos. Sólo tienes que rallar su piel y ponerla encima de la pasta de dientes, una vez que la has echado en el cepillo. El esmalte quedará mucho más limpio, y verás tus dientes más blancos.

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