La hipertensión y la hipotensión, dos problemas del siglo XXI

Retira la sal de tus comidas

Que la sal aumenta los problemas de hipertensión es un hecho conocido por casi todos. Y tanto eso como la hipotensión son perjudiciales para nuestra salud. Para evitar ambos problemas, nada como condimentar nuestras comidas con sal en la medida justa.

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A diferencia de lo que algunos puedan pensar, olvidarse totalmente del salero no es la solución, a no ser que se tengan problemas de hipertensión (tensión más alta de lo normal). Pero eso lo tiene que determinar un profesional de la salud. Hasta entonces, una solución intermedia del condimento salado en nuestras comidas es la mejor opción.

Guarda el salero

Aunque a una comida no le eches sal, recibirás las cantidades necesarias de sodio. Esto se debe a que los alimentos, por sí solos, ya tienen contenido en sal. Y es que, según un estudio, el 75% de las sales que ingerimos no proceden del salero, sino de los propios alimentos.

Y es que, aunque en los últimos años han surgido diferentes alternativas a la sal, los que sufren de hipertensión prefieren reducir su consumo antes que optar por estos sustitutivos, ya que el nivel de tolerancia es bajo.

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A diferencia de los hipertensos, los que sufren de bajones de tensión no deben dejar de lado el consumo de sal. Antes de llegar al punto de necesitar medicamentos para evitar este problema, hay remedios caseros que aumentan la presión arterial: un puñadito de sal, un café o algo de alcohol (en cantidades moderadas, por supuesto).

Los estragos que la sal causa a nuestro organismo

A parte de la ya mencionada hipertensión, y los problemas cardíacos y circulatorios que ello conlleva, la sal también es causante de otros problemas. Uno de ellos es la retención de líquidos, con la consiguiente celulitis, las cartucheras y la grasa que se acumula en brazos y papada.

Además, tomando sal en exceso sólo conseguimos que los nutrientes de los alimentos no se absorban correctamente. Y esto, por supuesto, crea estragos a nuestra salud…

Los problemas renales son otro de los males a los que podemos enfrentarnos con un consumo excesivo de sodio, y eso puede llevarnos a problemas como la hiperfosfatemia, una dolencia renal que puede desembocar en complicaciones para nuestra salud.

El último problema que vamos a contemplar aquí es la acidez y las gastritis que puede ir pareja al alto consumo de sal.

Por todo ello, no hay que dejar de lado el consumo de este condimento, pero tampoco hay que pasarse. Y si sufres de hipertensión o hipotensión, lo mejor es que vayas a ver a tu médico de cabecera. Él es quien mejor puede aconsejarte.

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