La importancia de realizar cinco comidas al día

Un sandwich a mediodia y en las meriendas para completar las cinco comidas

Como ya hemos hablado anteriormente, las comidas que se realizan durante el día deben ser ligeras. Excepto el desayuno, el resto de tomas deben estar bien repartidas y ser equilibradas. Y no metemos la primera comida del día en el mismo saco que las demás porque después de toda la noche sin ingerir ningún alimento nuestro cuerpo necesita “combustible”.

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Almuerzo y merienda, tus aliadas

El ritmo vertiginoso al que se mueven nuestras vidas provoca que nuestro cuerpo necesite muchísima energía para conseguir llegar al final del día. E igual que los coches utilizan la gasolina para poder moverse, los seres humanos necesitamos nuestro combustible. Y éste nos lo proporcionan los alimentos. Pero nuestro organismo es un coche antiguo que utiliza mucho combustible, por lo que tenemos que repostar, como mínimo, tres veces al día.

Aunque la cantidad de comidas que necesitamos depende de la actividad que realicemos durante la jornada, cada vez más expertos recomiendan introducir un tentempié a media mañana y una merienda a media tarde. Una fruta o un pequeño bocadillo son buenas opciones. Así aportaremos los nutrientes necesarios a nuestro organismo, nuestro metabolismo será más eficiente y reduciremos la ansiedad que genera el tener hambre.

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Pero esto de las cinco comidas no tiene que ser una excusa para que pasemos comiendo la mayor parte del día. Ni para hincharnos a todas las porquerías que encontremos en nuestra nevera o en la estantería del supermercado. Recuerda, hay que ser equilibrado y buscar lo saludable.

Cuantas más, mejor… pero sin pasarse

Esto no es una incitación al picoteo. Pero cuando realizas varias comidas al día (como ya he dicho, lo recomendable son cinco, aunque depende de la actividad que llevemos a cabo durante la jornada) tu organismo se habitúa a necesitar menos alimento para seguir funcionando hasta la próxima comida.

También puede resultar recomendable, aunque dependiendo de la duración de la jornada activa, realizar seis comidas siempre que sea posible. Así, nuestro cuerpo llega con menos hambre a las comidas importantes, y la cantidad de alimento que tomamos es menor, por lo que conseguiríamos el tan buscado equilibrio.

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