La pasta: energía que gusta a todos

Proceso industrial de fabricación de la pasta

Uno de los alimentos favorito de los niños, pero también de muchos mayores, es la pasta. Realizada a partir de harina de trigo duro y agua, nos aporta una gran cantidad de energía, debido a su alto porcentaje en hidratos de carbono, y también otros nutrientes.

A la carbonara, a la boloñesa, con tomate, con atún, con salchichas, con carne picada, en ensalada… Son múltiples las formas en las que podemos comer la pasta, y dependiendo de la ocasión y de la compañía, una variedad es preferible sobre otra.

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Valores nutricionales de la pasta

A pesar de que cada variedad tiene sus propios niveles, ya que no es lo mismo comer canelones que comer macarrones o spaghetti, los valores nutricionales que vamos a dar son un cálculo general.

Como ya hemos dicho, la pasta más sencilla se hace a partir de harina de trigo duro y agua. Debido a esta sencillez de ingredientes, una ración de 100 gramos, que suele ser lo que se come una persona normalmente, nos aportan entre un 75 y un 77% de hidratos de carbono, un 12% de proteínas, un 1% de grasa y aproximadamente un 10% de agua y minerales. Así, la cantidad de energía que contiene una de estas raciones está, aproximadamente, en las 365 kilocalorías.

Lo que la pasta proporciona a nuestra salud

Uno de los beneficios de la pasta es que su bajo contenido en agua hace que se conserve durante más tiempo sin necesidad de frío. Bajo unas buenas condiciones de empaquetado y almacenamiento en lugares frescos y secos, sus propiedades nutricionales y organolépticas se mantienen sin ningún tipo de alteración.

Por otra parte, el tipo de hidratos de carbono de la pasta son distintos a los de, por ejemplo, el pan (la otra gran fuente de carbohidratos) en el sentido de que los de la pasta son complejos. Gracias a esto, gozan de una absorción lenta que mantienen estables los niveles de glucosa en sangre.

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Y a pesar de los niveles en proteínas, se nota la deficiencia en un aminoácido esencial como es la lisina. Por ello, para aumentar el valor proteico, lo mejor es acompañar la pasta de huevo, leche o queso.

Por su parte, la cantidad en vitaminas y minerales depende del tipo de harina empleada para hacer la pasta. No obstante, aunque sea en pequeñas cantidades, la pasta aporta magnesio, fósforo, calcio, vitamina B y ácido fólico.

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