Manzanas, la reina que ayuda a nuestra salud

manzana

 

Hay muchas variedades de manzanas.

No hay nada como una buena manzana después de la comida, o incluso en cualquier momento del día. Cuando sentimos hambre, una manzana puede convertirse en nuestra aliada, gracias a sus propiedades saciantes.

Vitaminas, fósforo, hidratos de carbono, sodio, potasio… Comerse una manzana nos aporta muchas más ventajas que inconvenientes, además de ser un tentempié sano a la vez que delicioso. ¿Y es que quién ha dicho que lo saludable no puede tener un buen sabor?

Remedios caseros preparados con manzana

Por tratarse de una fruta con tantas propiedades, se utiliza en muchas curas caseras. Por ejemplo, la compota de manzana (obtenida de la cocción de este alimento), se puede utilizar para llevar a cabo una limpieza en nuestro intestino. Gracias a su contenido en potasio, eliminamos agua, y con la pectina se limpian las paredes del intestino. Así, se contribuye a una mejor absorción de la vitamina B, que colabora en la formación de hierro, por lo que este alimento es muy recomendable para la gente que padece anemia.

Y por raro que pueda parecer, también se cura la anemia comiendo manzanas a las que antes se le han introducido cinco clavos de hierro. Después de doce horas se sacan los clavos, que con la humedad se han oxidado. Puede sonar muy extraño, pero la manzana se enriquece con el óxido de los clavos, proporcionándonos así el hierro cuya carencia nos provoca la anemia.

¿A qué nos ayudan las manzanas?

Son muchas las propiedades curativas de las manzanas. Quizás las más conocidas sean las relacionadas con el aparato digestivo. Una manzana funciona como un antiácido, evitando las flatulencias o neutralizando los efectos de una intoxicación alimentaria. Además, cuando sufrimos de diarrea, o por el contrario, de estreñimiento, también podemos recurrir a las manzanas. Es cierto que parece contradictorio, pero estamos hablando de una fruta que regula las funciones del intestino.

También nos aporta beneficios diuréticos, ya que nos ayuda a eliminar líquidos y toxinas. Así, en personas que sufren de gota, ácido úrico o cualquier otra enfermedad renal, las manzanas se convierten en aliadas.

Pero también nuestra piel puede recurrir a esta fruta para solucionar sus problemas. En quemaduras, ya sean solares o no, se puede aplicar la pulpa como un cataplasma, ayudando a aliviar el dolor.

En casos de flaccidez la manzana nos ayuda a dar un mejor aspecto de nuestra piel. Sólo hay que hacer zumo, y masajear las zonas fláccidas. Y muchas son las mascarillas cosméticas realizadas a partir de pulpa de manzana, ya que el efecto que tiene sobre la piel seca nos proporciona un cutis cuidado.

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