Relájate en el spa y evita los problemas del estrés

Viendo el ritmo de vida al que estamos sometidos, en el que el estrés, las prisas y el no tener tiempo ni para respirar son el punto en común de todos nosotros, cada vez se abren más spas, ya sea en gimnasios, en balnearios o en centros específicos en los que sólo existen estos circuitos.

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Nunca viene mal un poco de relax. Por eso los spas se convierten en una de las opciones favoritas para aquellos que quieren descansar y regalar a cada uno de los músculos de su cuerpo una terapia de salud y de relajación.

Relájate en el spa: El agua, la base del spa

Sólo hay un elemento sin el cual no podría haber un spa. Este es el agua, la base fundamental de estas grandes piscinas.

A una temperatura más bien tibia para ayudar a nuestros músculos a eliminar contracturas y para conseguir una relajación efectiva, la otra base de los spas son los diferentes chorros que encontramos. Maticemos esto: un spa es un circuito en el que hay distintos puntos en los que sale una gran cantidad de agua a presión, y cada uno de ellos va destinado a un músculo de nuestro cuerpo.

Con esto, gracias a la presión del chorro de agua, las contracturas que mucha gente sufre en distintos puntos de su musculatura debido al ritmo frenético de vida o a las malas posturas, se van aflojando. Y aunque es cierto que no llegan a desaparecer del todo, sí que ayuda.

Relajate en el spa: Peligros del spa

Ahora bien, aunque es cierto que relajan y que gustan, un abuso de estos chorros, igual que un abuso de cualquier otra cosa, es un peligro para nuestra salud. Mucha gente acude al spa día sí, día también, pensando que una pequeña piscina de agua tibia no puede ser perjudicial para su organismo. Pero cuidado, los chorros son muy traicioneros.

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El otro problema es el que corren peligro de sufrir los avariciosos. Me explico: mucha gente, cuando entra al spa, se queda entre cinco y diez minutos en cada uno de los puestos. Y más tarde llegan las quejas. Zonas del cuerpo totalmente enrojecidas, dolores y picores debidos a la presión son las cosas más normales que pueden pasarle a quien permanece más de uno o dos minutos en cada puesto.

El mejor momento del día para entrar al spa es la última hora de la tarde. Es cuando más te relajas, y ya sólo tienes que volver a casa, cenar e irte a dormir. Todo un lujo.

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