Y esto de comer ¿Para qué sirve?

Tenemos  un metabolismo  fetén,  que  funciona  muy bien  y  que   permite   sintetizar   nuestras   propias moléculas a partir de la comida que ingerimos. No obstante,  nuestro  metabolismo  tiene  fallos,  y  hay ciertas  moléculas  que  no  podemos  sintetizar,  lo que implica que las tenemos que ingerir en la dieta y asimilarlas  para  que  puedan ser  utilizadas.  Las más  conocidas  son  las  vitaminas,  moléculas  que tienen  varias  funciones  y  cuya  carencia  provoca diferentes   enfermedades.   Hoy   en   día   circulan muchos mitos sobre las vitaminas, y las farmacias se hinchan a vender complejos multivitamínicos y suplementos     dietéticos.     Cien     millones     de estadounidenses    consumen    alguno    de    estos suplementos y gastan unos veinticinco mil millones de  dólares  al  año. ¿Supone  eso alguna  mejora  en su salud?

Si bien es importante tener el nivel necesario de  cada  vitamina,  un  exceso  de  ellas  no  supone ningún beneficio.  Incluso  en algunos  casos  puede llegar a ser problemático. Por ejemplo, un exceso de  vitamina  C  no  previene  el  envejecimiento,  ni ayuda  a  combatir  la  gripe  ni  los  resfriados.  La mayoría de los mitos relacionados con la vitamina C  tienen  su  origen  en  Linus  Pauling,  una  de  las pocas personas que tienen dos premios Nobel, uno de  Química  y otro  de  la  Paz,  y que  sin embargo metió    la    pata    difundiendo    una    serie    de afirmaciones  sobre  los  beneficios  del  consumo excesivo  de  vitamina  C  que  han  resultado  ser falsas.  La  vitamina  C es  eficaz contra  la  falta  de vitamina C, es decir, supone un remedio eficiente contra el escorbuto, pero el exceso no tiene ningún beneficio     en     particular.     Dado     que     estos suplementos   son  tan  populares,  se  han  podido realizar  estudios  de  seguimiento  de  la  salud  de estos  consumidores.  Los  estudios  hechos  a  partir de los datos recogidos por unos ochenta y tres mil médicos indican que no hay ninguna mejora en la salud  cardiovascular   entre   los   que   toman  más vitaminas  y  los  que  no.  Otro  estudio  británico estuvo  suplementando  a  veinte  mil  adultos  con vitamina C, E y A durante cinco años, y tampoco constató ninguna mejora en la salud cardiovascular ni se ha probado que protejan de los depósitos de colesterol  en las arterias. Lo más curioso es que, comparando todos los análisis, se constató que la tasa   de   muertes   prematuras   era   sensiblemente mayor   entre   los   que   tomaban   suplementos   de vitaminas,  aunque  es  muy aventurado  afirmar  que la  culpa  sea  de  estas  vitaminas  y  que  no  estén influyendo otros factores.

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